La secuencia de la llegada al limbo es icónica: el Perla Negra navega sobre un mar de estrellas (el reflejo del cielo en las aguas del inframundo) y para regresar al mundo de los vivos, deben "voltear" el barco literalmente al atardecer. Esta inversión de la física es una metáfora de la confusión moral que reina en la película. Si Jack Sparrow es la anarquía, el Capitán Barbossa es la astucia fría. En esta entrega, Geoffrey Rush se roba cada escena en la que aparece. Barbossa negocia, traiciona y calcula constantemente. Su famosa frase: "El problema de ser el último superviviente... es que siempre se termina solo" resume la tono más oscuro y melancólico de la película.
El viaje de nuestros protagonistas implica navegar más allá del mapa conocido, caer por una cascada gigante (literalmente el borde del mundo) y robarle al propio Davy Jones el secreto de su corazón para detener a Beckett. Uno de los grandes aciertos de Piratas del Caribe 3: En el Fin del Mundo es su diseño de producción. El "más allá" no es un infierno clásico, sino un mar seco y blanco bajo un cielo verde, salpicado de barcos congelados y rocas flotantes. Jack Sparrow está atrapado allí dentro del Perla Negra , rodeado de cientos de clones de sí mismo (una joya de comedia absurda de Depp).
Pero lo que eleva la escena es la creación de un enorme (remolino gigante). Mientras los cañones rugen y los barcos giran en espiral, los protagonistas pelean con espadas saltando de un mástil a otro. La coreografía combina lo sobrenatural (Davy Jones invocando pulpos gigantes) con lo clásico (duelos de esgrima sobre cuerdas). Piratas del Caribe 3- En el Fin del Mundo
Además, el detalle de que Barbossa haya perdido una pierna y un ojo (reemplazados por una pata de palo y un parche) simboliza el costo físico de la guerra contra Beckett. Para cuando la película termina, Barbossa se convierte en el Lord Pirata de Madagascar y hereda el poderoso barco El Holandés Errante , un giro que pocos esperaban. El clímax de Piratas del Caribe 3: En el Fin del Mundo es, hasta la fecha, la batalla naval más cara y ambiciosa jamás filmada. Durante más de 40 minutos, la Armada Británica (con el Holandés Errante a su lado) se enfrenta al Perla Negra y la flota pirata en medio de un enfrentamiento titánico.
Si La Maldición del Perla Negra te enseña a ser pirata, te enseña lo que cuesta seguir siéndolo. Conclusión: ¿Vale la pena verla hoy? Absolutamente sí. Piratas del Caribe 3: En el Fin del Mundo representa el punto máximo de la ambición de Disney en los 2000. Es ruidosa, confusa, demasiado larga y emocionalmente contradictoria... exactamente como debería ser una leyenda de piratas contada por borrachos en una taberna. La secuencia de la llegada al limbo es
★★★★☆ (4.5/5) "No es el destino lo que importa, sino el viaje... especialmente si ese viaje implica caerse del fin del mundo". Palabras clave secundarias utilizadas: Jack Sparrow, Barbossa, Davy Jones, Maelstrom, batalla naval, final de trilogía, Will Turner, Elizabeth Swann, Perla Negra, Holandés Errante.
Estrenada en 2007, esta tercera parte dirigida por Gore Verbinski no solo respondió al cliffhanger histórico de El Cofre del Hombre Muerto (donde vimos a un Will Turner moribundo y a Jack Sparrow en la barriga de la Kraken), sino que llevó a la audiencia a lugares que ningún film pirata había explorado antes: literalmente, el más allá. La trama de Piratas del Caribe 3: En el Fin del Mundo comienza exactamente donde terminó la segunda. Elizabeth Swann (Keira Knightley), Will Turner (Orlando Bloom) y el Capitán Barbossa (Geoffrey Rush, resucitado y más feroz que nunca) forman una alianza improbable. Lord Cutler Beckett (Tom Hollander) de la Compañía Británica de las Indias Orientales ahora controla al Davy Jones (Bill Nighy) y su monstruoso Holandés Errante , exterminando a todos los piratas de los siete mares. En esta entrega, Geoffrey Rush se roba cada
Para los que crecieron con Jack Sparrow, ver a Elizabeth Swann convertirse en Rey Pirata, a Will Turner aceptar su destino y a Barbossa morder una manzana triunfante mientras Beckett muere ahogado en su propia arrogancia es, sencillamente, cine en estado puro.