Cuando se habla del cómic franco-belga, hay dos nombres que resuenan en la memoria colectiva de varias generaciones: Asterix y Obelix. Estos irreductibles galos, que resisten al Imperio Romano en una pequeña aldea de la Armórica, han protagonizado decenas de aventuras. Una de las más ambiciosas, coloridas y físicamente cómicas es, sin duda, Asterix y Obelix en los Juegos Olímpicos .
Esta historia, publicada originalmente como el álbum número 12 de la serie creada por René Goscinny (guion) y Albert Uderzo (dibujo), no solo llevó a nuestros héroes a la cuna del deporte mundial, sino que también planteó una pregunta filosófica y humorística: ¿Qué pasa cuando llevas un doping milagroso (la poción mágica) a los eventos deportivos más puristas de la antigüedad? La trama comienza de una manera inesperadamente romántica. El joven y apuesto galo Tragicomix (en algunas versiones, su nombre varía, pero es el mismo personaje) se ha enamorado perdidamente de la bella Grendavalira (o Irina), hija de un poderoso jefe griego. Sin embargo, el malvado y vanidoso Bruto, hijo del general Julio César, también pretende casarse con ella. asterix y obelix en los juegos olimpicos
Esto da lugar a escenas hilarantes donde Obelix, que de por sí es fuerte sin necesidad de poción porque se cayó al caldero de pequeño (y tiene sus efectos de forma permanente), intenta ocultar su fuerza sobrehumana. El pobre Obelix, siempre ansioso por lucirse, tiene que contener su potencia al lanzar el disco, la jabalina o al correr, lo cual le resulta prácticamente imposible. Cuando se habla del cómic franco-belga, hay dos
Para ganarse el corazón de la doncella, los pretendientes deben competir en los prestigiosos Juegos Olímpicos. El que gane las pruebas, se llevará la mano de Grendavalira. Sin embargo, el malvado y vanidoso Bruto, hijo
¿Prefieres el cómic original o la película con Depardieu? La aldea espera tu respuesta.
Aquí es donde entra en escena la aldea gala. Asterix, Obelix y el druida Panoramix deciden ayudar a Tragicomix a entrenarse y participar en los Juegos. El problema es que, aunque los galos son increíblemente fuertes gracias a la poción mágica, en la antigua Grecia el reglamento es claro: . Si los pillan, serán descalificados y humillados públicamente. La Tensión Central: Poción vs. Deporte Limpio Aquí radica la genialidad del argumento de Goscinny. Durante años, habíamos visto a Asterix y Obelix derrotar legiones romanas enteras con facilidad gracias a la poción. Pero ahora, por primera vez, se enfrentan a un dilema legal y ético. Los jueces olímpicos, sospechando (con razón) que los galos son demasiado fuertes, los someten a controles antidopaje... ¡con métodos romanos!
Cuando se habla del cómic franco-belga, hay dos nombres que resuenan en la memoria colectiva de varias generaciones: Asterix y Obelix. Estos irreductibles galos, que resisten al Imperio Romano en una pequeña aldea de la Armórica, han protagonizado decenas de aventuras. Una de las más ambiciosas, coloridas y físicamente cómicas es, sin duda, Asterix y Obelix en los Juegos Olímpicos .
Esta historia, publicada originalmente como el álbum número 12 de la serie creada por René Goscinny (guion) y Albert Uderzo (dibujo), no solo llevó a nuestros héroes a la cuna del deporte mundial, sino que también planteó una pregunta filosófica y humorística: ¿Qué pasa cuando llevas un doping milagroso (la poción mágica) a los eventos deportivos más puristas de la antigüedad? La trama comienza de una manera inesperadamente romántica. El joven y apuesto galo Tragicomix (en algunas versiones, su nombre varía, pero es el mismo personaje) se ha enamorado perdidamente de la bella Grendavalira (o Irina), hija de un poderoso jefe griego. Sin embargo, el malvado y vanidoso Bruto, hijo del general Julio César, también pretende casarse con ella.
Esto da lugar a escenas hilarantes donde Obelix, que de por sí es fuerte sin necesidad de poción porque se cayó al caldero de pequeño (y tiene sus efectos de forma permanente), intenta ocultar su fuerza sobrehumana. El pobre Obelix, siempre ansioso por lucirse, tiene que contener su potencia al lanzar el disco, la jabalina o al correr, lo cual le resulta prácticamente imposible.
Para ganarse el corazón de la doncella, los pretendientes deben competir en los prestigiosos Juegos Olímpicos. El que gane las pruebas, se llevará la mano de Grendavalira.
¿Prefieres el cómic original o la película con Depardieu? La aldea espera tu respuesta.
Aquí es donde entra en escena la aldea gala. Asterix, Obelix y el druida Panoramix deciden ayudar a Tragicomix a entrenarse y participar en los Juegos. El problema es que, aunque los galos son increíblemente fuertes gracias a la poción mágica, en la antigua Grecia el reglamento es claro: . Si los pillan, serán descalificados y humillados públicamente. La Tensión Central: Poción vs. Deporte Limpio Aquí radica la genialidad del argumento de Goscinny. Durante años, habíamos visto a Asterix y Obelix derrotar legiones romanas enteras con facilidad gracias a la poción. Pero ahora, por primera vez, se enfrentan a un dilema legal y ético. Los jueces olímpicos, sospechando (con razón) que los galos son demasiado fuertes, los someten a controles antidopaje... ¡con métodos romanos!